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Una revisión crítica del marco regulatorio de la radiodifusión Autor: Alejandro María Massot |
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Figura 2
El actual marco normativo establece un sistema rígido que no reconoce la posibilidad de interacción entre licenciatarios para repartirse las áreas de influencia. Con la excusa de evitar la interferencia y haciendo caso omiso a los adelantos tecnológicos, sólo se licencian algunas frecuencias radioeléctricas sobre el total universo posible. Es cierto que resulta necesario buscar un método a fin de limitar la interferencia, pero no queda claro que el mejor o único método sea la regulación estatal. El Dilema del Prisionero permite vislumbrar una solución alternativa en la cual el rol del estado se limitaría al otorgamiento de la licencia, para luego permitir que los licenciatarios interactúen, negociando para arribar a soluciones eficientes en pos de eliminar o disminuir la interferencia.
3) La regulación como respuesta a la tragedia de los comunes
Muchos defensores de la regulación sobre la actividad radiodifusora podrían argumentar que aquella es necesaria para resolver el problema de sobreexplotación de los recursos existentes. En otras palabras sería la única manera de solucionar “una tragedia de los comunes”.
Esta expresión fue utilizada por primera vez por Garrett Hardin70 quien utilizó el ejemplo de una pradera de uso común donde los pastores llevan sus rebaños a pastar. Como la pradera es de uso común ninguno debe pagar para que sus ovejas pasten allí. Cada pastor busca maximizar su ganancia y por ende en algún momento se preguntará por qué no aumentar su rebaño. Según Hardin la utilidad del pastor tendrá un elemento positivo y otro negativo.
El elemento positivo serán los beneficios que recibirá el pastor por haber agregado un nuevo animal al rebaño mientras que el componente negativo estará dado por el mayor número de animales pastando. Sin embargo, como el pastor es el único beneficiario de las utilidades y sólo debe soportar una pequeña porción del elemento negativo, la decisión racional será la de agregar ovejas a su propio rebaño.
Todos y cada uno de quienes comparten el recurso común tomarán la misma decisión, lo que significará la sobreexplotación de la pradera y la ruina de los pastores. La tragedia, según Hardin, es que cada hombre está encerrado en un sistema que lo impulsa a incrementar su rebaño ilimitadamente en un mundo limitado.
¿Cuál es la solución?, se pregunta Hardin para concluir que “[tenemos] varias opciones. Podríamos venderlos [a los recursos comunes] como propiedad privada. Podríamos mantenerlos como propiedad pública, pero acotando los derechos de visita. Esto podría hacerse sobre la base de la riqueza de cada interesado, a través de un sistema de
70 Hardin, Garrett, The Tragedy of the Commons, Science, Vol. 162, No. 3859, p. 1243. |