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CONSUMO EN EXCESO DE ALCOHOL POR NUESTROS JÓVENES. Autor: Juan Pablo Vigliero y la colaboración de María de la Paz Miatello |
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término "pre boliche” hoy día sólo puede escapar a un padre que se esfuerce por mirar otro canal. Los lugares bailables son presa fácil de los controles estatales; la problemática, entonces, se agazapa fuera de los mismos, en los kioscos que venden en plena vía pública, o antes, en las mismas casas donde dejamos confiados a nuestros hijos. Pero, si yo dejé las bebidas bajo llave, dirá algún incauto, desconociendo que los llamados “deliverys” o reparto a domicilio están a sus anchas por la ciudad (y dentro de los barrios cerrados, donde no son motitos sino remises los transportadores, con el inexplicable descuido de guardias y la ausencia de los padres, claro está). ¿Y el broche de oro? En realidad más que dorado, el broche es naranja, como los colectivos escolares. En efecto, la crónica reciente da cuenta de los “bares móviles”, montados por los propios jóvenes a bordo de los micros que los recogen en la puerta de algún colegio y los trasladan al boliche, bajo la “tranquilidad” de sus padres, que así se evitan tener que llevarlos o recogerlos. Un joven de 17 años es elocuente al respecto: "Son un descontrol, tomamos a morir y muchos vomitan arriba del micro. Yo nunca vi que vendieran droga ahí. Pero, la verdad, tampoco me extrañaría" (Fuente: Clarín, 21/10/07). En la Provincia bonaerense, 9 de cada 10 jóvenes se reúne en lugares fuera de los boliches para consumir alcohol (fuente: La Nación, 18/10/07). Como se aprecia, no estamos frente a una actividad que se desarrolle en laberintos ocultos, no. Al contrario, pareciera que la práctica de consumo es tan abierta, que la reiteración y proliferación de lo experimental va trocando en costumbre, y de allí que la categorización de “clandestino” ya no cuadre en algo que se torna “normal”. Y si pasa a ser “normal”, es porque vamos aceptándolo. Vale puntualizar al respecto que, recisamente, el entorno del hábito aceptado colectivamente de consumir alcohol, hace que el alcoholismo sea más difícil de superar que la dependencia a otras drogas (ejemplo sencillo: no es usual ver a los adultos consumiendo cocaína masivamente, en lugares públicos, delante de menores, pero sí veremos adultos embriagándose, en una fiesta, delante de éstos).
5. Consecuencias
Un estudio practicado sobre jóvenes universitarios cordobeses, reveló |